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Clonación y Bien común

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Estos días se está divulgando la noticia del permiso concedido en el Reino Unido para que Miodrag Stojkovic, del Instituto de Genética Humana de la Universidad de Newcastle, y Alison Murdoch, del Centro de Fertilización de Newcastle, obtengan embriones humanos por clonación. No se trata, en estos momentos, de llevar ...

Estos días se está divulgando la noticia del permiso concedido en el Reino Unido para que Miodrag Stojkovic, del Instituto de Genética Humana de la Universidad de Newcastle, y Alison Murdoch, del Centro de Fertilización de Newcastle, obtengan embriones humanos por clonación. No se trata, en estos momentos, de llevar a cabo ninguna terapia, ni producir ninguna medicina, sino de llevar desarrollar tareas de investigación utilizando clones humanos.

La noticia ha venido enmarcada –en muchos medios de comunicación, no en todos-, por los aderezos habituales: Marcelo Palacios y Bernat Soria se han alegrado de que se continúen quitando barreras a la investigación y se pueda llegar a curar enfermedades como la diabetes, o el parkinson. En cambio grupos provida y el Vaticano han alzado la voz porque consideran que con estas investigaciones se atenta contra la dignidad de los seres humanos.

Podría yo ahora hacer también mi pequeña declaración a favor o en contra, pero me parece más respetuoso con los lectores, intentar describir los problemas éticos que plantea este tipo de investigación para que cada uno se forme su propia opinión.

A diferencia de lo que se suele poner por delante el problema no está en la voluntad o no de curar enfermedades, como si hubiera gente  empeñada en mantener a los demás en el sufrimiento. Utilizar este razonamiento –como con frecuencia hacen  algunos- es, sencillamente, manipular a los ciudadanos.

El problema está en los medios que se utilizan para investigar. ¿Tienen importancia los medios cuando los fines son buenos e importantes? ¿No hay fines que justifican cualquier medio que se utilice? Nuestra civilización en su día condenó a los médicos nazis, y a los que experimentaron con presos tuberculosos en EEUU, y a los que utilizaron a vagabundos para probar vacunas. La condena no fue porque no sus investigaciones no fuesen exitosas, sino porque se consideraba que los medios que habían utilizado atentaban contra la dignidad de los seres humanos que habían utilizado en ellas.

El medio que se piensa utilizar ahora son clones humanos a los que no se les dejará desarrollarse más allá de 14 días. ¿Qué son estos clones? Son embriones obtenidos no por fecundación sino por transferencia del núcleo de una célula a un ovocito, y que tienen, por tanto, un contenido genético muy similar al de la célula original. El embrión es un clon del adulto del que se ha cogido esa célula. La investigación busca conocer como funciona el comienzo y el desarrollo de la vida humana. Un segunda utilidad consiste en obtener células madre embrionarias, deshaciendo el embrión a los 4 o 5 días de vida. Con todo ello se espera conocer cómo es la activación de los genes, y poder llegar a curar enfermedades desde la genética. Con la clonación terapéutica se pretende tener un embrión clónico del enfermo para  extraer las células madres embrionarias para aplicar la  terapia. Lógicamente esto destruye al embrión.

Estos embriones humanos ¿tienen alguna dignidad? Desde el punto de vista biológico es muy difícil negar que sean individuos de la especie humana. Esto hace que algunos quieran que se les reconozca la dignidad humana y que sólo se pueda actuar sobre ellos en su propio beneficio.

Otros –históricamente desde el comienzo de las técnicas de fecundación in vitro y sobre todo con el Informe Warnock (1988)-, para poder investigar con los embriones, les han negado que sean propiamente seres humanos, y esta calificación la han reservado para otros momentos del desarrollo del feto, o incluso para después del nacimiento.

Tomar una opción u otra afecta al bien común. Si los medios se justifican por los fines, o si la manipulación de embriones es éticamente indiferente, el Reino Unido va hacia una sociedad mejor, pero si los fines no justifican cualquier medio, o los embriones humanos deben ser protegidos, el Reino Unido va “proa al marisco”.

¿Usted qué defiende?

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