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Clonan el primer embrión humano: "No todo vale", recuerdan desde la Ciencia

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Todos queremos curaciones, pero no a cualquier precio. La clonación por primera vez de un embrión humano juega con el engañoso concepto de clonación terapéutica para desentenderse de la manipulación y destrucción de seres humanos, aun más grave cuando hay alternativas éticas que sí dan resultados.

 

 

REDACCIÓN HO.- Un grupo de científicos estadounidenses ha conseguido por primera vez células madre embrionarias con el mismo ADN (clonadas) de un adulto.

 

 El ensayo, dirigido por Shoukhrat Mitalipov, de la Oregon Health & Science University (OHSU), se publica en Cell y representa la primera aplicación exitosa en humanos de la técnica que dio origen, por ejemplo, a la oveja Dolly. El problema fundamental radica en que  intentando salvar el lógico rechazo ético que genera la técnica al tratarse de la manipulación de embriones humanos, los autores recurren a la engañosa distinción entre "clonación terapéutica" y clonación reproductiva", insistiendo en que no se trata de obtener personas clonadas sino, dicen,  en llegar a la fase de blastocisto del embrión (alrededor de los cinco o seis días de desarrollo) para extraer las células madre que siempre teóricamente, podrían luego diferenciarse en tejidos que el paciente necesitara para un autotrasplante, que, como tendrían el mismo material genético que el receptor, podría usarse sin riesgo de rechazo. 

No a costa de la vida y dignidad humanas

Siendo una evidencia científica que la vida comienza con la fecundación, los expertos en Bioética que exigen respeto al ser humano, y por ello también en su estadio embrionarioalertan frente a ello, como la Dra. Mónica López Barahona, directora de la Cátedra de Bioética Jérôme Lejeune, que parte de denunciar muy claramente de qué hablamos: "No hay que hablar en pasado: no es que no podrían hacerlo desde un punto de vista ético, es que lo ha hecho: han clonado un ser humano en fase embrionaria. Han clonado un embrión humano", señala en declaraciones recogidas por la COPE. Así, queda claro el punto de oposición desde la ética que debe respetar también el quehacer científico: todos queremos que las enfermedades encuentren cura, pero no a cualquier precio. De hecho, nuestras leyes prohíben la clonación humana, no cabe olvidarlo

"La técnica pretende generar un embrión, mantenerlo vivo hasta el estado de desarrollo de blastocisto, que es el momento en que más células madre embrionarias se pueden obtener y, en ese momento, destruirlo provocándole la muerte para obtener más células madre embrionarias”, señala la experta, que añade que “hasta la fecha no hay ensayo clínico alguno con células madre embrionarias” porque “la célula troncal embrionaria, cuando se saca de su contexto -que es el embrión- se divide a un ritmo muy rápido y genera tumores muy agresivos”.

La técnica

Podemos describir de forma simple la compleja técnica empleada empleada, esta se basa en tomar en primer lugar una célula de la piel de un donante adulto-también se ha ensayado con células fetales- y por otro lado el óvulo de una donante a la que se le extrae el núcleo con el ADN, es decir, no tiene ninguna carga genética; la célula de la piel del primer donante se inserta bajo la membrana del ovocito (óvulo sin núcleo), ambas se fusionan con ayudas de descargas eléctricas y de los productos que aplican los científicos y cuando el núcleo de la célula de la piel se fusiona con el óvulo este empieza a desarrollarse como si hubiera sido fecundado. En cinco o seis días el desarrollo embrionario se detiene,  y se obtienen las células madre -a partir de un embrión humano, de un nuevo ser humano, no lo olvidemos-, que si se cultivan en condiciones adecuadas, afirman, podrían llegar a convertirse en cualquier tipo de célula humana. En este sentido  e han obtenido tres tipos de células adultas; nerviosas, hepáticas y cardíacas.  

El Dr. Francisco Güell Pelayo, experto en desarrollo embrionario del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, señala en primer lugar que este estudio, en su opinión, no debería tener la gran cobertura internacional que se le ha dado, porque la técnica en sí no es novedosa: ya se había conseguido con ovejas (Dolly), perros, gatos... El caso es que ha tardado décadas en dar resultados en humanos, pero lo que es la técnica era algo conocido. Lo que sí que hay que subrayar, señala el experto, es el extremo cuidado que hay que poner en distinguir dos tipos de dilemas: uno el de la clonación, que está prohibida, pero otro el observar que se habla de forma engañosa en los debates de "clonación terapéutica" y de "clonación reproductiva".

Trampa para desentenderse del atentado a la vida

"Ellos dirán que no hablan de la reproductiva, que reconocen que está prohibidísima, diciendo que no es un problema porque ellos también están en contra; pero sí están a favor de la llamada 'terapéutica', es decir, de hacer clonaciones humanas para luego obtener de ese embrión creado células madre embrionarias hacer una terapia, es decir, buscar su aplicación para solucionar enfermedades de las que llevamos hablando décadas. Ahí está la trampa. lo realmente grave es que se destruyen embriones humanos", señala Güell. "Es el problema que se plantea también con los llamados 'embriones sobrantes' de las clínicas que se destruyen para obtener células madre, pasa lo mismo: se clona un embrión humano para luego destruirlo y sacar las células madre embrionarias. Así tenemos ya no el problema de la clonación, sino de la destrucción embrionaria que supone esa llamada clonación terapéutica'", añade. 

Hay alternativas

"Las críticas más contundentes que se pueden realizar a esta técnica provienen de la misma ciencia", afirma el experto: "hay dos personajes a nivel mundial, uno Premio Nobel de Medicina el año pasado, Shinya Yamanaka, que descubrió un tipo de células madre, las células madre inducidas, que son del grupo de células madre que se derivan de tejido adulto; no recurren a ningún embrión, ni a crearlo, ni a manipular ni por supuesto destruir ningún embrión; lo que le llevó a este investigador reconocido con el Nobel a dejar la investigación con células madre embrionarias, es decir, las que suponen la destrucción del embrión, fue precisamente el ver que no hay por qué recurrir a ellas;  por otro lado, recordamos el caso de la oveja Dolly  en 1997; Ian Wilmut,  el investigador escocés de la Universidad de Edimburgo que lideró la investigación, cuando se descubrieron las células madre adultas (las que se obtienen de tejido o piel adulto, que se reprograman sin necesidad de recurrir  a ningún óvulo ni crear o manipular ningún embrióndeclaró que abandonaba esta línea de investigación porque, señalaba, 'no es el futuro, El futuro está en las células madre adultas'".

"La realidad es que lo que se consigue actualmente con las células madre adultas no se consigue ni está en vistas de conseguirse con las células madre embrionarias", declara como gran punto a tener en cuenta el Dr. Guell. "cualquiera que vaya a una clínica o un hospital le van a poder curar sólo con estudios que se han hecho con células madre adultas: encontramos que se curan con ellas patologías cardiacas, problemas en la córnea, isquemas crónicas, ya están en estudio la diabetes, enfermedad de Crohn, etc. Ninguno con  células madre embrionarias". 

Lo que sí es Ciencia frente a lo que no lo es

"La Ciencia nos demuestra que desde la fecundación estamos ante una persona humana, en todas sus etapas, siendo de ellas la fase embrionaria, que solo hay que dejar que se desarrolle para que llegue a adulto. La Ciencia no nos da ningún dato para llegar a pensar que el embrión de cinco días no es una persona como lo soy yo, con la salvedad de un desarrollo en un estadio inferior. Con ello hay que plantear quién es el que ofrece algo convincente para sostener con un mínimo de rigor científico para decir que lo que hay ahí no es una persona.  Esto es lo primero que hay que exigir, porque quienes dicen que esta clonación no representa un problema ético niegan la mayor, no lo considerar una persona, y esto en el fondo lo que plantea es una falta de respuesta convincente, que solo salen desde aquellos que se comprometen a darla, y los científicos en principio no suelen comprometerse". 

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