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Editorial: El provida, luz que brilla en las tinieblas

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La  Cultura  de  la  Muerte  nos sobreviene avasallante. ¡Que la dificultad no te desanime! El cristiano es la “luz que brilla en las tinieblas”. Quienes día a día nos comprometemos e implicamos en la lucha por la vida y la familia, podríamos fácilmente sentirnos abrumados o sobrepasados por la acción del mal que por momentos pareciese prevalecer. No debemos olvidar que el cristiano es la “luz que brilla en las tinieblas” (Evangelio), la sal de la vida en medio de la descomposición del mundo, la esperanza en el seno de una humanidad desesperada. Sólo los hombres renovados por su fidelidad al Evangelio renovarán la sociedad.

 

 

Tu decisión de seguir al Señor no consiste en una firma al calce de un contrato, ni tampoco en un juramento. Es una donación continuada sin tregua durante toda una vida. Pregúntate: ¿Es mi obra o la del Señor? ¿Su acción o la mía? Cuando se asume una responsabilidad apostólica se sabe que no estarán ausentes los ataques, pero también es cierto que tu adversario más temible no se abalanza por detrás sorprendiéndote; está en tu interior.

 

Mucho papel y mucha tinta han sido ya desperdiciados en artículos sobre la renovación y el retorno a las fuentes. ¡A la obra! ¿Qué hicieron los primeros cristianos? Fueron trastornados por el mensaje de Jesús, todavía muy reciente en su corazón: “AMAR”. Esta revolución del amor renovó todo el mundo romano. Lo transformó desde sus raíces, renovando al “hombre viejo” (San Pablo) y haciendo surgir de allí un nuevo modelo de humanidad y de sociedad.

 

Renovarse es volver a la fuente. Para renovarte escucha lo que la Sagrada Escritura dice de Él. San Juan lo definió así: «Dios es amor”. Jesús afirma: “Mi Padre y Yo somos uno” El quiere que nos renovemos siguiendo la voluntad de Dios: “i Amaos unos a otros!” El ruega a su Padre que seamos uno. Amor y comunión.

 

¿Quieres saber hasta dónde debes llevar la renovación de todo tu ser? Hasta la sobreabundancia de Cristo mismo, es decir, que llegues a ser tal que no se pueda añadir nada más ni recortar nada a tu persona. Porque en ti ya no habrá nada de ti. Toda la riqueza te vendrá de Cristo. ¡Entonces serás verdaderamente luz que brille en las tinieblas!

Para que vivamos en la Verdad.

Forum Vida.

 

Cfr. Siervo de Dios, Card. Fco. X. Nguyen Van Thuan, “Camino de la Esperanza”, La Renovación.

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