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Familia e Iglesia, las más confiables

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Se acaban de publicar los resultados de una encuesta nacional sobre la confianza que la sociedad mexicana tiene hacia diversas instituciones, hecha por una empresa particular. En una escala de 10 a 50, la familia es la mejor calificada, con un 47.4 de confiabilidad; es decir, a pesar de las crisis que vive, la mayoría cree en la familia y le tiene confianza; sólo un 2.4 dijeron no confiar en ella.

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Aunque con casi 21 puntos de diferencia, la que le sigue es precisamente la Iglesia Católica, con un 26.7 de confianza; 6.2 dijeron lo contrario.

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¿Quiénes son los peor calificados, a quienes menos confianza se les tiene?


 


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¿Quiénes son los peor calificados, a quienes menos confianza se les tiene? Los partidos políticos (4.8), el Congreso de la Unión con sus diputados y senadores (6.2) y la policía (7.7). Mejoran un poco la Suprema Corte de Justicia (8.3), el gobierno federal (8.6), el Instituto Federal Electoral (9.9), la Comisión Nacional de Derechos Humanos (10.9), la Presidencia de la República (11.2) y el Ejército (16.0). Pueden gustarnos o no estos resultados; podemos estar en desacuerdo con ellos y con la forma en que se obtuvieron; pero son indicativos. A pesar de las deficiencias de nuestra Iglesia, la confianza que se nos tiene aventaja con mucho a la de otras instancias. Esto nos reconforta, aunque es un reto para purificarnos, convertirnos y ser más fieles a Jesús.
 
 

JUZGAR

El Papa Benedicto XVI dijo en Ancona, Italia: “En esta época difícil, la familia necesita particulares atenciones. La familia es riqueza para los esposos, bien insustituible para los hijos, fundamento indispensable de la sociedad, comunidad vital para el camino de la Iglesia. Es lugar privilegiado de educación humana y cristiana, un don valioso para la edificación de la comunidad” (11-IX-2011).
 
 

Y en su reciente visita a Alemania: “En la parábola de la vid, Jesús no dice: ‘Vosotros sois la vid’, sino: ‘Yo soy la vid, vosotros los sarmientos’… Esto significa en realidad: ‘Yo soy vosotros y vosotros sois yo’; una identificación inaudita del Señor con nosotros, con su Iglesia. Cristo mismo preguntó a Saulo, el perseguidor de la Iglesia: ‘¿Por qué me persigues?’ De ese modo, el Señor señala la íntima comunión de vida de su Iglesia con él. En este mundo, él continúa viviendo en su Iglesia. Algunos miran a la Iglesia quedándose en su apariencia exterior. De este modo, la Iglesia aparece únicamente como una organización más en una sociedad democrática, a tenor de cuyas normas y leyes se juzga y se trata una figura tan difícil de comprender como es la Iglesia. Si a esto se añade también la experiencia dolorosa de que en la Iglesia hay peces buenos y malos, grano y cizaña, y si la mirada se fija sólo en las cosas negativas, entonces ya no se revela el misterio grande y profundo de la Iglesia. Por tanto, ya no brota alegría alguna por el hecho de pertenecer a esta vid que es la Iglesia. La insatisfacción y el desencanto se difunden si no se realizan las propias ideas superficiales y erróneas acerca de la Iglesia que cada uno tiene.

Permanecer en Cristo significa permanecer también en la Iglesia. Toda la comunidad de los creyentes está firmemente unida en Cristo, la vid. En Cristo, todos nosotros estamos unidos. En esta comunidad, Él nos sostiene y, al mismo tiempo, todos los miembros se sostienen recíprocamente. Ellos resisten juntos a las tempestades y se protegen mutuamente. Nosotros no creemos solos, sino que creemos con toda la Iglesia. La Iglesia es el don más bello de Dios. Con la Iglesia y en la Iglesia podemos anunciar a todos los hombres que Cristo es la fuente de la vida, que Él está presente, que Él es la gran realidad que anhelamos. Quien cree en Cristo, tiene futuro. Deseo que todos descubráis cada vez más profundamente la alegría de estar unidos a Cristo en la Iglesia” (22-IX-2011).

ACTUAR

La Iglesia defiende la familia y debemos seguir luchando por que se mantenga fiel al proyecto de Dios, pues sólo en esa medida podrá gozar del más alto índice de confianza. Si los peor calificados intentan resquebrajarla; si se casan y se descasan a cada rato; si quieren identificar familia con uniones entre el mismo sexo, serán responsables de destruir los cimientos de la sociedad. ¿Darás tu voto a quienes se empeñan en cavar la tumba de la familia?

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