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Las Antígonas: mujeres francesas se rebelan contra el feminismo radical

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La irrupción en varios países europeos del grupo violento, totalitario y ultrafeminista “Femen” -que Miguel Vidal ha calificado acertadamente como “el feminismo mamachicho” por su obsesiva tendencia a enseñar los pechos como único argumento- se ha topado en Francia con una respuesta rotunda de un grupo de mujeres que se hacen llamar “Las Antígonas” y reivindican la feminidad frente a la ideología de género y el “sextremismo”.

Una Antígona se infiltró en las Femen durante casi dos meses.

 



Este grupo de mujeres protagonizó una sonada noticia a comienzos de este mes cuando una de sus integrantes, Iseul Turan, reveló que había estado casi dos meses infiltrada en las “Femen”. Turan, una joven de 21 años, católica y estudiante de Derecho, reconoció que lo que más le asustó de esa experiencia fue el vacío de ideas que se encontró en el grupo ultrafeminista: “Lo único que hay detrás de Femen son tres palabras, y por lo demás puedes hacer lo que quieras. Es un abismo, un vacío.” Las tres palabras a las que se refiere Turan son el lema original del grupo ultrafeminista, fundado en Ucrania: “Прийшла, роздяглася, перемогла” (Sal, desnúdate y gana).

Las Femen derribaron un monumento a las víctimas de Stalin en Ucrania

La simpleza de las feministas mamachichos se compensa con altas dosis de violencia. Como ya recordaréis, Femen protagonizó un repugnante acto en agosto de 2012 cuando derribó en Kiev una cruz levantada en memoria de las víctimas del Holodomor, el holocausto ucraniano provocado por Stalin, que mató de inanición a 10 millones de personas en 1932 y 1933. El grupo feminazi se jactó de ese miserable acto en su página de Facebook.

La Policía de Hollande protege a las feministas violentas frente a un… debate

A pesar de utilizar la violencia como forma de expresión, las Femen están encontrando amparo en el gobierno francés del socialista Hollande. Sirva como ejemplo lo ocurrido el 25 de mayo, cuando las Antígonas acudieron a la sede parisina de sus rivales totalitarias con el propósito de “tener un cara a cara pacífico con ellas, que, por una vez, se enfrentasen a mujeres y también proponer que hablásemos de temas que nunca abordan, como la situación de la mujer en Francia”. A pesar de que las Antígonas sólo querían dialogar de forma pacífica, se encontraron con un fuerte despliegue policial protegiendo las sede de las feminazis, una situación que contrasta con la ausencia de Policía siempre que las feministas violentas protagonizan una agresión. A pesar del cerco, las Antígonas leyeron un manifiesto dirigido al grupo totalitario:

“Femen, vosotras afirmáis que la lucha de la mujer es feminista, nosotras decimos que es femenina.

Femen, vosotras afirmáis que los derechos de las mujeres se defienden con los pechos descubiertos, nosotras decimos que se adquieren a través de la dignidad.

Femen, vosotras afirmáis que la religión es alienación; nosotras decimos que para muchas de nosotras es el camino a la libertad y a la realización personal.

Femen, vosotras afirmáis que el machismo domina la sociedad y combatís a los hombres. Nosotras respondemos que es sólo con los hombres como podemos llegar a ser verdaderamente mujeres, enteras y completas.”

Un manifiesto que reivindica la feminidad frente a la ideología de género

El manifiesto de las Antígonas lo leen ellas mismas en el vídeo que encabeza esta entrada. Es un manifiesto con un notable enfoque intelectual y reflexivo, diametralmente opuesto al histérico activismo y al afán meramente provocador de las Femen. En Francia el grupo femenino está consiguiendo un considerable éxito: a pesar de los intentos de los medios de izquierda por desprestigiar a esta iniciativa social, democrática y pacífica, la página de Facebook de las Antígonas ya ha sumado más de 5.500 adhesiones en menos de un mes (fue puesta en marca el 22 de mayo y no empezó a publicar mensajes hasta 3 días después). Por si el francés os resulta tan extraño como a mí, os ofrezco aquí la traducción del manifiesto al español:

“Nosotras, Antígonas, queremos jugar el papel principal en nuestro futuro de mujeres. Tenemos la intención de proponer una lógica distinta a la que escuchamos en los platós de televisión. Las mujeres no son una minoría oprimida, ¡son la mitad de la humanidad!

No luchamos para reivindicar nuevos derechos, estamos luchando por mucho más que eso: queremos dar otro sentido a la participación de las mujeres en la Ciudad, con dignidad y responsabilidad.

Queremos pensar en lo que las mujeres pueden aportar a la sociedad y no sólo en lo que ellas pueden tomar para sí mismas. Queremos abrir las puertas que muchos quieren dejar cerradas. Tenemos muchos asuntos sobre los que debatir, para los que no tenemos más que respuestas rápidas.

Queremos responder a todas las mujeres que comparten nuestros principios y que se unan a la aventura de las Antígonas. Que cada una se exprese, porque es todas juntas como desarrollamos respuestas innovadoras y soluciones constructivas para salir del punto muerto en el que ahora estamos, y construir libremente nuestro futuro.

Las Antígonas son un encuentro de mujeres que han decidido no someterse. La agrupación no tiene subordinación partidaria o confesional. No pretendemos representar a todas las mujeres: nosotras somos las que quieren entrar en el Ágora para intervenir en el debate público y actuar socialmente.

No nos reconocemos a nosotras mismas en la visión que nos impone la ideología ultraminoritaria, pero dominante en las esferas mediática y política: la teoría de género y el sextremismo.

Si la primera acción de las Antígonas fue una insurrección contra las Femen, oponernos a ellas no es nuestro propósito.

Queremos tomar una parte activa en los debates en torno a cuestiones que afectan a la condición de la mujer: relaciones hombres-mujeres, familia, condiciones de trabajo, cuotas de paridad, mercantilización del cuerpo y de la vida…

Nuestros principios

Nosotras, Antígonas, defendemos la feminidad para las mujeres: es nuestra naturaleza coherente y profunda. Afirmarla es el primer paso para enriquecer a la sociedad con lo mejor de nosotras mismas.

En un mundo donde reina el individualismo, muchos no pueden realizarse plenamente. Sin embargo, cada una de nosotras lleva consigo la promesa de convertirse en una mujer realizada y comprometida. Los Antígonas proponen una manera de lograrlo. Las mujeres tienen una sensibilidad diferente, una voluntad diferente, métodos de acción diferentes a los de los hombres. Estas diferencias son una riqueza a cultivar y esta alteridad es fecunda en todos los planos.

Es por eso que construimos nuestro enfoque en la complementariedad de los sexos. Definitivamente no, la mujer no es un hombre más como los otros.

Nosotras, Antígonas, anteponemos la legitimidad frente a la ley. Si las leyes escritas por los hombres anulan las leyes de la naturaleza -es decir, las normas no escritas que son la base de la experiencia humana- tenemos el deber de rebelarnos. No vamos a dejar enterrar la decencia común, el sentido común y la dignidad que debe regir las leyes y los cambios en nuestra sociedad.

Nosotras, Antígonas, defendemos las libertades. En este mundo fragmentado, donde los individuos no tienen más que las relaciones de mercado, queremos una palabra liberadora. Nuestro enfoque quiere ser fundamentalmente emancipador.

Nuestra naturaleza femenina, constructiva y enfocada hacia la vida, nos hace querer construir vínculos sociales, esenciales para la libertad y la solidaridad.

Como escribió Albert Camus: «Sólo el amor nos puede traer de vuelta a nosotros mismos.»”

Mi aplauso para las autoras de este manifiesto, y mis mejores deseos en su rebelión contra ese feminismo radical que se alimenta de la violencia y del odio a los hombres.



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