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Cuando León XIII desenmascaró a la Masonería

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Al cumplirse 125 años de la publicación de la encíclica Humanum genus sobre la masonería, ofrecemos a nuestros lectores el vínculo con el texto en español de tan importante documento (que desgraciadamente hoy no se tiene en cuenta, a pesar de su clarividencia) precedido de la introducción que se hace de él en la edición de los Documentos Políticos de la Doctrina Pontificia (volumen 2) de la BAC, edición a cargo de Jose Luis Gutiérrez García y que no ha perdido nada de actualidad.


A lo largo de todo el siglo XIX los Papas condenaron repetidas veces la masonería. En su encíclica Diuturnum illud, León XIII denunció especialmente la creciente audacia de las sectas y definió de nuevo la postura condenatoria de la Iglesia frente a la masonería. La encíclica Humanum genus significa la justificación doctrinal de esta postura.

El núcleo central del documento está constituido por un análisis de la masonería considerada en sí misma y por un juicio crítico condenatorio de ésta. En este sentido, la encíclica Humanum genus una coincidencia de estructura y carácter con la carta Quod Apostolici muneris, sobre el socialismo. León XIII no hace distinciones. No existe una masonería buena y otra mala. No atiende meramente al sector continental de la masonería. Toda secta que profese los principios masónicos y acerpte total o parcialmente sus prácticas cae dentro de la condenación pontificia. La única matización que recoge León XIII es la salvedad de la participación personal de cada masón en los hechos responsables de de la masonería. Este carácter general diferencia a la Humanum genus de otros documentos de León XIII sobre la masonería que presentan un carácter más limitado por razón de sus destinatarios (la encíclica Dall’alto, de 15 de octubre de 1890, dirigida al episcopado, clero y pueblo de Italia, y la encíclica Custodi, de 8 de diciembre de 1892, al pueblo italiano).

El juicio fundamental sobre la masonería está incluido en la afirmación de que “la masonería es contraria a la justicia y a la moral natural”. La base justificativa de este juicio condenatorio reside en las conexiones totales que unen a la masonería con los principios del naturalismo. La masonería es la proyección social y política del naturalismo filosófico. Por esto León XIII enumera entre los remedios que deben utilizarse en la lucha frente a la masonería la enseñanza de los principios fundamentales de la filosofía cristiana.

¿Cuáles son los principios naturalistas que acepta y pone en práctica la masonería? En primer lugar, el dogma de la soberanía absoluta de la razón y sus dos consecuencias: negación de la verdad revelada e indiferentismo religioso. En segundo lugar, el error antropológico según el cual no son totalmente ciertas las tesis de la espiritualidad y de la inmortalidad del alma humana. En tercer lugar, el error moral: sólo existe para la masonería una moral cívica de base subjetiva y tendencia eudaimonística, carente de todo control normativo objetivo. En cuarto lugar, la masonería defiende la disolubilidad del vínculo matrimonial y el monopolio estatal de una enseñanza forzosamente laica. Por último, la masonería proyecta sobre el campo de la política concreta los principios erróneos del derecho y de la política nuevos.

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