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Un sacerdote es su único auxilio

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Entre caminos fangosos y lluvias torrenciales, Edgardo Márquez Huerta acudió a atender a las familias en desgracia, por los ejidos de El Carmen, Tamaulipas. Llegó antes que nadie a brindar ayuda a los pueblos incomunicados.


Es el sacerdote encargado de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen (a 38 kilómetros de Ciudad Victoria, por la carretera a Monterrey), a quien muchos feligreses le llaman cariñosamente Padre Cachito.

 


“Su llegada como párroco coincidió con la telenovela de Pedro Fernández, quien jugaba futbol, y el padre Edgardo también interactúa mucho con los muchachos, y juega volibol, por eso comenzaron a llamarle así”, explicó una persona de la comunidad.


No fue fácil entrevistarlo debido a que desde que comenzó la emergencia no ha parado de coordinar a los grupos apostólicos y a mucha gente para llevar comida, cobertores y ropa a muchos ejidos que durante varios días permanecieron incomunicados y sin ayuda oficial.


El primer ejido incomunicado al que llevó apoyo fue José López Portillo, que se ubica junto al río Purificación. Como pudo echó en la camioneta de la parroquia los víveres que reunió y se fue.


“El gobierno no está viendo para esta región, solo nos ha visitado este hombre de Dios”, comentó una de las damnificadas.

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