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Líderes afroamericanos y expertos en derecho denuncian nuevo anticonceptivo de Gates que puede incrementar el riesgo de infección por VIH

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La campaña de Melinda Gates dirigida a las mujeres africanas con una nueva presentación del anticonceptivo Depo Provera ha motivado una alianza entre líderes religiosos afroamericanos y defensores de los derechos humanos. Ellos solicitan al Congreso de los Estados Unidos que cese el financiamiento de la distribución del anticonceptivo inyectable en el extranjero.

 

Los dirigentes, que apoyan el aborto y la anticoncepción, dicen que las mujeres de color y de escasos recursos padecen serios problemas de salud a raíz del Depo Provera. Una nueva versión autoadministrable pone a las mujeres en mayor riesgo ya que se lo entregará sin que ellas estén completamente informadas de los efectos secundarios potenciales de la droga. El anticonceptivo tiene el potencial de que se contraiga o transmita el VIH en un porcentaje ocho veces superior.

 

 

La esposa del multimillonario Bill Gates recientemente dijo al New York Times que defendía la planificación familiar tras reunirse con mujeres pobres de países en desarrollo. Ellas querían un anticonceptivo inyectable, dijo Gates, porque no pueden negociar el uso del condón sin insinuar que ellas o sus maridos tienen sida.

 

Kwame Fosu sostiene que la afirmación de Melinda Gates de que las mujeres quieren el Depo Provera es «falsa».

 

«Ninguna africana aceptaría ser inyectada si tuviera pleno conocimiento de los peligrosos efectos secundarios del anticonceptivo», dijo Fosu a Friday Fax. Fosu es el director de políticas del Proyecto Rebecca para los Derechos Humanos.

 

«De hecho», prosiguió, «en países donde se enseña a las mujeres sobre sus perjudiciales complicaciones, el uso del Depo Provera es insignificante».

 

Los comentarios de Gates ilustran el actual conflicto entre los esfuerzos de los funcionarios de salud pública para hacer frente a la epidemia de Sida y los defensores de la planificación familiar que están a favor de anticonceptivos hormonales de acción prolongada para evitar el embarazo. A diferencia de los condones, estos métodos no hacen nada para prevenir la transmisión del VIH.

 

En el caso del Depo Provera, los riesgos de transmisión del virus de hecho aumentan, según información publicada en The Lancet. La Organización Mundial de la Salud recomienda con insistencia que las mujeres que utilizan anticonceptivos con solo progestágeno también usen preservativos. Planned Parenthood (uno de los mayores distribuidores internacionales de Depo Provera) no recomienda el uso de condones ni revela los efectos secundarios potenciales.

 

Gates, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), Pfizer Pharmaceuticals, el Departamento del Reino Unido para el Desarrollo Internacional (DFID), el Fondo de Población de la ONU y PATH han destinado miles de millones de dólares para el desarrollo de una nueva versión del Depo Provera denominada Sayana Press. Es una inyección subcutánea que puede autoadministrarse y esconderse del cónyuge. Está en curso un programa piloto para llegar a las mujeres de áreas rurales en el África subsahariana y en el sur de Asia.

 

En una sesión informativa patrocinada por el Caucus Negro del Congreso Estadounidense el mes pasado se presentaron defensores de los derechos humanos que solicitaron al Congreso que dejara de subvencionar el Depo Provera y que exigiera advertencias obligatorias de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para que se asesorara a las pacientes. Fosu cree que el nuevo sistema de presentación «Uniject» del Sayana Press permitirá a USAID «franquear y violar» estas normas de la FDA.

 

La sesión contó con el auspicio conjunto del Proyecto Rebecca, que publicó un informe en el que se documentan experimentaciones humanas antiéticas y objetivos raciales de programas de control demográfico de Estados Unidos, las fundaciones Ford y Rockefeller, el Fondo de Población de la ONU, Planned Parenthood, el Consejo de Población y la Fundación Gates.

 

El informe menciona los antecedentes de producción de anticonceptivos nocivos de Pfizer. El Norplant, que fue retirado de Estados Unidos tras múltiples juicios, sigue siendo distribuido en África mediante un acuerdo de licencia con Bayer. Según WSJ Market Watch, Pfizer ganará 36 mil millones de dólares con el Depo Provera.

 

El Depo Provera está vinculado a numerosos efectos secundarios, entre ellos la duplicación del riesgo de cáncer de mama, derrame cerebral, pérdida irreversible de densidad ósea, disminución de la resistencia a las infecciones, esterilidad involuntaria y defectos de nacimiento como ser enfermedad cardiaca congénita si se inyecta de manera accidental en una mujer embarazada.

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